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miércoles, 4 de enero de 2012

TRASTORNOS DE LA MICCIÓN EN EL PERRO


TRASTORNOS DE LA MICCIÓN EN EL PERRO


TRASTORNOS DE LA MICCIÓN: ¿POR QUÉ SE PRODUCEN?

La función de la vejiga y la uretra consiste en almacenar y eliminar orina. Los perros con enfermedad de las vías urinarias bajas o inferiores suelen mostrar signos de inflamación o irritación de la vejiga y la uretra. Cuando acudís con vuestros perros a la consulta es porque habéis observado alguna manifestación poco habitual en el momento en que orinan. Unas veces será que el color habitual ha cambiado (sanguinolento, amarillento, demasiado claro, verdoso...), otras porque el número de micciones aumenta de forma considerable, otras porque habéis encontrado orina en casa, siendo vuestro perro un animal que sólo se orina en la calle. En otras ocasiones podéis observar que pese a los intentos de micción, el perro expulsa tan sólo unas gotas o que incluso no hay micción. Todos estos síntomas tienen un nombre técnico que más adelante definiré y explicaré.
Podemos decir que los trastornos de la micción pueden producir una infección de vías urinarias resistente al tratamiento, que pueden dar lugar a pielonefritis (infección renal) y, en último lugar, a una enfermedad renal. Los trastornos relacionados con el sistema nervioso (neurógenos), pueden provocar incontinencia por desbordamiento, y los no neurógenos, comprenden procesos como infecciones, inflamación, cálculos y tumores.
Los veterinarios ante un problema relacionado con la micción, echaremos mano de un amplio arsenal de técnicas diagnósticas para establecer las causas de la enfermedad, y aplicar el tratamiento adecuado. Lo primero que os vamos a pedir es una muestra de orina. Nuestra solicitud es aceptada de buen grado por muchos de vosotros, aunque a veces algún cliente me ha mirado con cara de “poker” cuando le hecho esta sugerencia. Si el perro colabora no será difícil. El mejor momento será cuando salga por la mañana, ya que el volumen de orina a eliminar será grande. Habrá eso si que acertar a colocar el recipiente para orina en el lugar adecuado. En caso de que el perro se orine en casa, la recogida será mucho más fácil, ya que bastará con recogerla del suelo con una jeringuilla. Con las hembras resulta un poco más engorroso, pero también se puede conseguir. Casi nunca he tenido que echar mano del sondaje o de la cistocentesis (punción de vejiga) para obtener una muestra, salvo que sea necesaria la realización de un cultivo microbiológico, que requiere la recolección de una orina estéril o se haya producido una obstrucción que impide la evacuación de la orina.. No os podéis imaginar la cantidad de información que podemos obtener de un simple análisis de orina. Yo, si puedo evitar hacer pasar un mal rato a vuestro perro con la introducción de una sonda, desde luego, lo evito.
La segunda fase consistirá en una analítica sanguínea completa. La medición de valores como la urea y la creatinina nos servirá para saber si los riñones están afectados, y el hemograma nos dirá si estamos ante un proceso infeccioso o inflamatorio.
Una vez realizados estos análisis de rutina e interpretados los resultados, estaremos lo suficientemente informados para seguir con las pesquisas diagnósticas, que incluyen una serie de pruebas que luego comentaré.. Su realización no siempre será necesaria, por lo menos como primera opción. Me explico: Si a través de las pruebas rutinarias anteriormente nombradas podemos establecer un diagnóstico más o menos correcto, yo por lo menos, no echare mano de ecografías, radiografías e incluso cistoscopias. Otra cosa será, que si una vez establecido un tratamiento y esperado un tiempo prudencial no hemos resuelto el problema, o se resolvió y al poco tiempo volvió a aparecer tengamos que hacer uso de ellas. Digamos que esto no lo hacemos por capricho, sino por evitar que por una simple inflamación de vejiga vuestro bolsillo se vea considerablemente resentido.

CAUSAS DE LOS TRASTORNOS DE LA MICCIÓN

Los trastornos de la micción tienen numerosas etiologías, pero pueden clasificarse en neurógenas y no neurógenas. No me voy a alargar demasiado su explicación porque serían necesarios ciertos conocimientos de la funcionalidad del sistema nervioso.
-Por causas neúrogenas
Uno de los trastornos es lo que se conoce como “vejiga atónica” que se debe a lesiones que afectan a los segmentos sacros de la médula espinal (enfermedad de los discos intervertebrales, síndrome de cola de caballo, luxaciones y fracturas de vértebras y tumores). Lo que se produce es una incontinencia por rebosamiento, ya que el músculo y el esfínter de la vejiga no son capaces de impedir la salida de la orina. La vejiga, que estará muy blanda, podrá ser vaciada manualmente con facilidad
Lo que se conoce como “vejiga automática” está provocado por lesiones que se localizan en las vértebras lumbares debidas a enfermedades del disco intervertebral, tumores o traumatismos. Se presenta dificultad para orinar porque el músculo y el esfínter uretral se encuentran contraídos parcialmente. Al contrario que en el caso anterior, la vejiga se encontrará muy dura, y su presión deberá evitarse dado el riesgo de rotura. El vaciado se hará por sondaje.
Lo que se conoce como “disautonomía” es una patología más propia de gatos, pero también ha sido diagnosticada en perros. Se debe a una disfunción del sistema nervioso autónomo, de causa desconocida. La vejiga estará atónica, presentándose incontinencia por rebosamiento de la vejiga.
-Por causas no neúrogenas
La alteración se localiza en el músculo detrusor de la vejiga propiamente dicho. Se puede producir por la presencia de cálculos que se localizan en la vejiga o en la uretra, tumores, inflamaciones de la uretra, semiobstrucciones uretrales y enfermedad prostática. Como consecuencia de las obstrucciones, la orina no puede ser eliminada con normalidad, aumentando paulatinamente su contenido en la vejiga, hasta que la presión intravesical supera la resistencia uretral. Una vez superada esta resistencia se produce el rebosamiento de la orina.

INCONTINENCIA URINARIA

Es la incapacidad de controlar voluntariamente el paso de la orina a través de la uretra. La enuresis es la incontinencia urinaria que se produce durante el sueño; es un hallazgo frecuente en perros con incompetencia uretral. En otros casos se puede producir lo que conocemos por nicturia que es la presencia de micciones excesivas durante la noche, aunque esto es más frecuente en animales con poliuria (aumento del volumen de orina).
-Trastornos neurológicos

Cualquier lesión neurológica que afecte al reflejo de la micción puede provocar una micción anormal. Estas lesiones se suelen localizar en los nervios localizados en las vértebras sacras o como consecuencia de enfermedades de la columna que se localizan a nivel de la zona lumbosacra.

-Trastornos no neurológicos

La incontinencia puede asociarse a trastornos funcionales y anatómicos de la uretra o de la vejiga urinaria. Aparece ha menudo en perros castrados. A veces es debida a la incapacidad del músculo detrusor, y se caracteriza por la incapacidad de la vejiga para relajarse durante la fase de almacenamiento. Más raramente, la incontinencia puede aparecer en perros afectados por infecciones urinarias debido a una mayor necesidad de orinar, y en aquellos que tienen una obstrucción parcial de la salida de la orina (cálculos pequeños). Otra alteración que puede provocar incontinencia es la existencia de uréteres ectópicos. Se trata de un defecto embrionario que hace que los uréteres en vez de terminar en la vejiga lo hacen en la uretra o en la vagina.
Existe un tipo de incontinencia urinaria, bastante frecuente, que se da en perras castradas. Surge meses o años después de la esterilización. Se produce por una incompetencia del esfínter uretral por un déficit hormonal, y suele responder bien a los tratamientos adecuados.

ENFERMEDADES INFLAMATORIAS DE LA VEGIGA Y DE LA URETRA

La inflamación de la vejiga y de la uretra se denomina cistitis y uretritis respectivamente. Debéis saber que la mayoría de las enfermedades que producen inflamación de las vías urinarias inferiores (VUI) afectan tanto a la vejiga como a la uretra. Los signos clínicos son disuria (micción dolorosa o con dificultad), estranguria (esfuerzos de micción), polaquiuria (emisión frecuente de pequeñas cantidades de orina) y hematuria (presencia de sangre en la orina).
La enfermedad inflamatoria más frecuente en los perros es con diferencia, la infección bacteriana de vejiga y uretra, que se puede desarrollar con carácter agudo o crónico. A veces, las causa de estas infecciones no son bacterias, sino hongos o levaduras, en especial la candida albicans, que muchas veces se desarrolla de forma secundaria por el excesivo uso de antibióticos. Es importante que sepáis que los hongos no se encuentran normalmente en la orina de animales sanos, como si ocurre con las bacterias.. Además de las candidas, pueden ser provocadas por Criptococcus, Aspergillus y Blastomyces.
Otro tipo de cistitis es la llamada polipoide, que se caracteriza por el desarrollo de pólipos. Se suele presentar como consecuencia de procesos inflamatorios de la vejiga que llevan mucho tiempo provocados por infecciones o por cálculos. Es más frecuente en hembras que en machos. En ocasiones desaparecen espontáneamente pero suele ser necesaria su eliminación por cirugía ya que es sumamente difícil diferenciarlos de tumores vesicales (carcinomas). Otros tipos de cistitis son la enfisematosa, la cistitis por ciclofosfamida y las cistitis parasitarias por capillarias.
Dado que la que se presenta con más frecuencia es la cistitis bacteriana os diré que se produce cuando un número de bacterias suficiente se adhiere, crece, se replica e invade la vejiga urinaria. Son muchas las bacterias capaces de provocarlas y normalmente entran en la vejiga por vía ascendente, es decir desde la uretra. Más raramente pueden proceder de riñón, próstata o de la sangre.

UROLITIASIS

La formación de cálculos en la vejiga va precedida de la aparición de cristales microscópicos. Cuando estos cristales dan lugar a formaciones macroscópicas reciben el nombre de urolitos o cálculos. Podemos decir por tanto que los cálculos son concreciones policristalinas que contienen típicamente un 90-95% de cristaloides y menos de 5-10% de matriz orgánica. Existen muchos tipos que podéis consultar en la tabla adjunta:

-Fosfato amónico magnésico (estruvita)
-Oxalato cálcico.
-Purinas:-Urato ácido de amonio.
-Urato ácido de sodio.
-Ácido úrico.
-Urato sódico-cálcico.
-Xantina.
-Cistina
-Fosfato cálcico:-Carbonato de calcio (apatita)
-Fosfato de calcio (hidroxiapatita)
-Fosfato ácido de calcio hidratado.
-Fosfato tricálcico.
-Sílice
-Mixtos.

Podemos considerar que los cálculos más frecuentes en los perros son los de estruvita y los de oxalato. Mención aparte merecen los cálculos de ácido úrico que se presentan exclusivamente en la raza dálmata, debido a su peculiar metabolismo con respecto a este elemento químico, aunque curiosamente también ha sido descrita en algunos bulldog ingleses
Los cálculos de estruvita se suelen presentar cuando hay una excesiva alcalinización de la orina (PH de la orina por encima de 7), debido a dietas ricas en magnesio, fósforo y proteinas.
Los cálculos de oxalato se presentarán cuando existan factores metabólicos que promuevan un la presencia en exceso de calcio en la orina, como son la hiperabsorción de calcio, la acidosis metabólica y la hipercalcemia.
A nivel clínico, cualquier perro afectado por la presencia de cálculos en su vejiga va a presentar disuria y hematuria, incontinencia urinaria, micción inoportuna, estranguria e imposibilidad de orinar, eliminación con la orina de urolitos y signos intensivos de obstrucción urinaria: anorexia, letargo, vómitos y depresión. Cuando un cálculo obstruye por completo la salida de orina estaremos ante una urgencia médica. Será imprescindible la desobstrucción mediante sondaje y si con esto no es suficiente se hará necesaria la intervención quirúrgica.
Aún así conozco casos, especialmente en hembras, que pueden tener ocupada su vejiga por uno o dos, y a veces más cálculos sin manifestar síntoma alguno.
La presencia de otros de los cálculos anteriormente mencionados, es bastante más infrecuente, por lo que no voy a extenderme en el presente artículo para hablar de ellos. Las sintomatologías serán similares a las descritas y una vez extirpados si es que se hace necesario, deberán ser analizados para saber su composición química y las pautas a seguir en cuanto a alimentación y tratamientos con posterioridad.
Algunos de los cálculos nombrados podrán ser eliminados mediante tratamientos dietéticos y mediante el uso de medicamentos, pero en la mayoría de las ocasiones se hará necesaria la intervención quirúrgica. Muchos de ellos una vez extirpados, no volverán a aparecer si se establecen los tratamientos dietéticos y terapéuticos oportunos. Evidentemente conseguir este fin será más fácil si somos capaces de establecer la causa por la que se presentan en determinados perros. Quiero decir que si se deben a un problema metabólico, y no lo solucionamos, veremos como al cabo del tiempo vuelven a reaparecer.
NEOPLASIAS
La presencia de tumores en las VUI es más frecuenta en hembras que en machos, siendo el carcinoma de células de transición el más frecuente. Los tumores secundarios en la vejiga son raros, y si aparecen suelen ser metástasis de tumores de uretra o de próstata. Los síntomas en un principio serán muy similares a los que observamos cuando hay presencia de cálculos, aunque cuando llevan tiempo asentados, podremos observar otras manifestaciones de mayor gravedad. Ni que decir tiene que el tratamiento de elección será la eliminación quirúrgica. El pronóstico es bueno para los tumores benignos y para los malignos que han sido totalmente extirpados. El problema es cuando nos encontramos con vejigas totalmente invadidas. La cistectomía total (extirpación completa de la vejiga) y la desviación de la orina se han asociado con complicaciones inaceptables como acidosis metabólica, pielonefritis, insuficiencia renal y septicemia.
La quimioterapia en tipos de cáncer de vejiga muy extendidos e inoperables no tiene ninguna utilidad.
TRAUMATISMO DE VEJIGA
Las lesiones de la vejiga urinaria pueden ser causadas por traumatismos abdominales romos (automóviles, patadas o caídas) o penetrantes (cuchillos, escalpelos, agujas, balas o fragmentos de hueso fracturado)
La vejiga también puede ser lesionada por palpación o presión exagerada cuando está debilitada, por inserción excesiva de catéteres urinarios rígidos y por hiperdistensión de la luz vesical por otras maniobras diagnósticas.
En estos casos la presencia de sangre en la orina será habitual y como complicaciones serías, habrá peritonitis y/o ascitis. En los casos graves se podrá observar anorexia, depresión, dolor abdominal, y vómitos cuando se desarrolla azotemia y peritonitis. Otra complicación puede ser la presentación de una hernia extraperitoneal pudiendo palparse una vejiga distendida en el saco herninario.

Al principio del artículo me referí al análisis de orina como una importante fuente de información para los veterinarios, cuando nos encontramos con un perro que presenta trastornos de la micción. Lo cierto es que así es, pero en muchas ocasiones los datos que nos aportan son insuficientes. Es entonces cuando recurrimos a una serie de pruebas que en muchas ocasiones se hacen indispensables.
Las radiografías abdominales deben incluir todo el aparato urinario. La ecografía abdominal del aparato genitourinario es un complemento útil de las radiografías, aunque esta técnica tiene la limitación de que, a menos que también se realice una ecografía transrectal, no se visualiza la uretra. La ecografía requiere que la vejiga contenga una importante cantidad de orina en el momento de su realización, lo que no siempre es fácil tratándose de perros.
Actualmente la cistoscopia se está convirtiendo en parte integral de la evaluación diagnóstica de los perros con enfermedades persistentes o recurrentes de VUI. Aunque es mínimamente invasiva, requiere anestesia general para que el animal no se mueva. Esta técnica resulta especialmente útil para la visualización de problemas anatómicos y para la obtención de biopsias y cultivos microbiológicos. Otras técnicas que se utilizan a veces son las radiografías de contraste, y la introducción de aire a través de una sonda urinaria para hinchar la vejiga.
En resumen, como habéis leído son muchos los trastornos que afectan a las vías urinarias bajas de vuestros compañeros. Casi todos, incluso aquellos en que se produce una incontinencia urinaria, tienen tratamiento y por tanto pueden ser curados o como mínimo controlados en mayor o menor grado. En muchas ocasiones estos problemas los achacáis a la edad de vuestros perros, y pensáis que no tienen solución. Como habéis leído son muchos los problemas que derivan de lesiones o patologías de la columna vertebral a nivel de vértebras sacras y lumbares, pero muchas veces la simple aplicación de antiinflamatorios o de relajantes musculares será suficiente para evitar por ejemplo esas pérdidas de orina que muchas veces tenéis que recoger del suelo de vuestros hogares. En otras ocasiones será necesario el uso de medicamentos muy específicos, en especial en aquellos casos en que la incontinencia se presente por problemas localizados en el esfínter de la vejiga o en el músculo detrusor, pero debéis saber que en la mayoría de las ocasiones estos tratamientos dan unos excelentes resultados mejorando la calidad de vida de vuestros compañeros y por extensión de la vuestra.
José Enrique Zaldívar Laguía
Clínica Veterinaria Colores.
Paseo de Santa María de la Cabeza 68 A.
28045-Madrid.

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