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jueves, 26 de enero de 2012

LEISHMANIOSIS (II)


LEISHMANIOSIS (II)

INMUNOLOGÍA DE LA LEISHMANIOSIS CANINA. ¿CÓMO RESISTE UN PERRO AL PARÁSITO?

  Existen muchas evidencias que demuestran que la orientación de la RESPUESTA INMUNE es el factor decisivo que determina si un perro será resistente al parásito o evolucionará por la vía de la infección activa de los macrófagos y acabará desarrollando la enfermedad clínica.

  Os recuerdo que los macrófagos son las células que captan o fagocitan a las leishmanias y que o bien acaban con ellas o bien permiten que se reproduzcan en su interior, destruyan estas células  y se diseminen por la sangre del perro, para volver a ser capturadas por los macrófagos repitiéndose el ciclo.

  Aunque sea simplificar mucho la realidad, puede considerarse que el sistema inmune adaptativo suele funcionar con dos tipos principales de actividad en equilibrio:

   La respuesta Th1 (INMUNIDAD CELULAR), mediada por linfocitos T citotóxicos (Tc) que se dirige fundamentalmente contra patógenos intracelulares (como la leishmania) y la Th2 (INMUNIDAD HUMORAL), que se caracteriza por una producción considerable de anticuerpos por parte de los linfocitos B y células plasmáticas, y que es ante todo efectiva contra patógenos extracelulares. Además, ambos tipos de respuesta inmune pueden producir CÉLULAS MEMORIA, QUE SERÁN CAPACES DE ESTIMULAR UNA RESPUESTA de tipo Th 1 o Th 2 en fechas posteriores si el organismo se encuentra de nuevo con el mismo antígeno. Atención a esta consideración, la de las CÉLULAS MEMORIA, porque es en lo que se fundamenta el funcionamiento de esta nueva vacuna.

  Podemos decir que la resistencia a la leishmaniosis canina está asociada a la fuerte inmunidad Th 1 (INMUNIDAD CELULAR), mientras que, el desarrollo de la enfermedad se asocia a una respuesta Th2, es decir a una INMUNIDAD HUMORAL en ausencia de una fuerte respuesta Th 1. Esta reacción inmunitaria inapropiada, con una producción de cantidades excesivas de anticuerpos a lo largo de periodos prolongados, contribuye al síndrome clínico.  Al liberar citoquinas específicas, los linfocitos Th 1 sirven de soporte para una respuesta inmune mediada por CÉLULAS, y los linfocitos Th 2 para una respuesta inmune HUMORAL. Las citoquinas liberadas por los linfocitos tienen un profundo efecto sobre el modo en que el macrófago se va a comportar frente al parásito que ha capturado.

  Parece ser que de la capacidad de los linfocitos de producir interferón  gamma y citoquinas Th 1, ante la presencia del antígeno (leishmania), dependerá la respuesta del perro ante la infección.

  Si la respuesta del organismo es la adecuada, estimulación por parte de las citoquinas Th 1, la producción de interferón gamma va a producir dentro del macrófago en el que está alojado la leishmania, un proceso bioquímico que acabará con el parásito. Sin embargo tras una estimulación por citoquinas Th2 lo que se va a producir es un proceso bioquímico dentro del macrófago que favorecerá la replicación y persistencia del parásito. Recordemos lo anteriormente explicado: una respuesta celular (Th 1) es buena, y una respuesta humoral (Th 2) es mala. Por tanto, las citoquinas Th 1 tales como el interferon gamma desempeñan una labor fundamental en la dirección de la vía correcta de la respuesta inmune.



Hasta ahora, la prevención de la leishmaniosis canina se ha centrado en los métodos del control del vector (flebotomo). Las fórmulas parasiticidas y repelentes de parásitos pueden proporcionar una eficacia razonable, pero existen factores que no pueden controlarse fácilmente como son: pérdida del collar, aplicación incorrecta de las pipetas, reaplicación de los productos tópicos o sustitución de los collares por parte del propietario en los intérvalos adecuados, dejando así periodos en los que el perro no está protegido.

Incluso con la utilización correcta, ninguno de estos productos tópicos puede prevenir totalmente todas las picaduras del flebotomo. Además, una vez que el perro ha sido contaminado con el parásito, el producto repelente no tiene ningún tipo de influencia sobre el resultado.

Como apuntamos antes, el control sobre el tipo de vida puede ayudar a reducir el desafío. Los flebotomos pican sobre todo al atardecer y al amanecer, por lo que el mantenimiento de los perros en el interior en estos periodos puede disminuir el número de picaduras. No obstante, como las ventanas suelen dejarse abiertas los flebotomos son atraídos por la luz y pueden entrar en los hogares y picar.

También se ha intentado prevenir la leishmaniosis a nivel epidemiológico, controlando los perros infectados. En algunas áreas del mundo, como en Brasil, se ha probado una estrategia de eutanasia obligatoria de los perros seropositivos por motivos de salud pública y con algunos resultados positivos. Sin embargo, estas estrategias son muy difíciles de aceptar socialmente en otras partes del mundo. En cualquier caso, EL PERRO ES INFECCIOSO PARA EL VECTOR ANTES DE CONVERTIRSE EN SEROPOSITIVO, por lo que este abordaje no es suficiente para romper el ciclo de transmisión. Esto quiere decir, que hasta que no se produce lo que se llama seroconversión, que será lo que permita detectar los anticuerpos para poder decir que un perro es positivo, habrá perros que siendo negativos tengan el parásito en su organismo y por tanto sean reservorios de leishmania. Además, los hospedadores cánidos salvajes, como los zorros, también pueden mantener el ciclo de la infección.

El tratamiento de los perros infectados puede disminuir la carga antiparasitaria de forma considerable y es probable que disminuya la presión de la infección de los flebotomos que pican a estos perros. SIN EMBARGO, EL TRATAMIENTO NO CONVIERTE AL PERRO EN COMPLETAMENTE NO INFECCIOSO PARA LOS FLEBOTOMOS, por lo que tampoco puede romper el ciclo.
LA SOLUCIÓN IDEAL CONSISTE EN VOLVER RESISTENTES A LOS DESAFIOS NATURALES A LA INMENSA MAYORÍA DE LOS PERROS SIN TENER QUE DEPENDER UNICAMENTE DEL CUMPLIMIENTO DEL PROPIETARIO Y SU DESTREZA EN LA APLICACIÓN DE OPCIONES PARASITICIDAS. Un control adicional del vector para disminuir la dosis de parásitos recibidos por un perro vacunado, sería, cómo no, complemento de este abordaje fundamental.
HASTA AHORA LA OPCIÓN QUE FALTABA ERA UNA HERRAMIENTA PARA INCREMENTAR LA EFECTIVIDAD DE LA RESPUESTA INMUNE AL TRATAR LOS DESAFIOS RECIBIDOS.

Texto y fotos: CaniLeish. Monografía del producto. Laboratorios Virbac.

José Enrique Zaldívar Laguía.

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